La tormenta perfecta



Hay un dicho que formula, “lo sabio no es esperar a que amaine la tormenta, sino saber caminar bajo la misma...”

La tormenta perfecta está servida. Una tormenta es un fenómeno caracterizado por la coexistencia próxima de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Con simil metereológico esta semana empieza a nublar seriamente sobre el Estado español a causa de Catalunya, por la confrontación en el proceso de independencia tras la reciente aprobación tramitada en el Parlament. En este caso la estructura de ambas corrientes está supeditada a diferentes fuerzas, una se fundamenta en las leyes de una obsoleta Constitución redactada en una epoca de temor y turbación existentes en el momento de constituirla. Interpretada por el conocido uso y abuso de los diferentes tribunales al servicio del gobierno de turno. Más las amenazas sin fin de los diferentes partidos unionistas en los que tiene al PP como máximo estandarte de la intimidación.  Junto a otros fenómenos como el enredo, la falacia, etc. promulgados por los medios de comunicación afines a la causa. Por todo ello Mariano Rajoy ha declarado este viernes "Asumo la responsabilidad de liderar la respuesta del Estado", ante "el mayor ataque recibido por la Constitución". Un chaparrón de intenciones.

Y por otro lado tenemos la fuerza de la democracia, de un parlamento legítimado en sufragio universal y respaldado por la ciudadanía en su hoja de ruta. Que no se ampara en tribunales ni sentencias para algo tan importante como es su devenir presente y futuro. Donde sus representantes dan muestras de no querer ir contra ninguna ley, ni menos por la fuerza, salvo la de la razón. De exponer con argumentos de qué va esto. Y hacerlo sin transmitir miedos o amenazas a nadie. Donde la redacción del texto entrado en el Parlament  comienza con el “inicio de la creación del Estado catalán independiente en forma de república”, así como “el proceso de desconexión democrática no se supeditará a las decisiones de las instituciones del Estado, en particular del Tribunal Constitucional”. Y ese diluvio es imparable.

Todo ello hace que unos se sientan incómodos, nerviosos y con miedo. El temor a perder algo que siempre se ha tenido de manera posesiva afluye, volviendo al símil, en una corriente de aire gélido con efectos físicos negativos implícitos que desembocan en una inestabilidad absoluta. Y es cuando convergen y chocan con el aire cálido, positivo y cargado de razones proveniente de la ilusión de millones de ciudadanos, que al carecer de miedo siguen y siguen empujando por la dignidad y el sentido común. Se avecinan cambios climáticos bruscos, que desembocará en una tormenta perfecta, eficaz e ilusionante por los cambios que traerá para unos, y negativa y desastrosa para otros como homónima de la novela/película que hace alusión el artículo...

J L Herrera Vega
Ciències de la Informació i de la Comunicació
El Comunicado